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domingo, 9 de enero de 2011

Alfredo Olmedo, verdadero rey de la soja













Por Patricio Ballesteros Ledesma Gustavo [...]

Tiene 75 años, 110 mil hectáreas, tres aviones y es el mayo
r productor sojero individual con tierra propia. Sólo cursó la primaria pero duplicó sus campos en cinco años y Harvard estudia su caso. Las tierras que le dio el estado salteño y el hijo diputado que quiere ser gobernador.


ALFREDO OLMEDO. Posee 110.000 hectáreas con emprendimientos agropecuarios.
Por Patricio Ballesteros Ledesma

Gustavo Grobocopatel abdicó. “Seguir diciéndome rey de la soja creéme que no tiene sentido. Podés decirme el Steve Jobs o el Bill Gates de la agroindustria que sería más propio”, aclara a FORTUNA. Con esta frase, el empresario confi rma que ha dejado su título. De allí que surja con más fuerza un productor diferente, único: Alfredo Olmedo, que cultiva soja y el bajo perfi l en igual proporción.

A diferencia de Los Grobo, MSU, El Tejar, La Redención- Sofro, Cresud y Adecoagro, este salteño no tiene socios y reina en su propio territorio. Además, hoy tiene en forma individual más superfi cie dedicada sólo a la oleaginosa que los otros “monarcas agropecuarios” y, por tener sus campos en el NOA, afronta un costo adicional de flete y factores climáticos adversos que hacen más complejo su planteo productivo. Pese a todo, sigue en el surco y con más de 350 empleados a cargo maneja el día a día de su negocio desde su pago: Rosario de la Frontera. Ese departamento, famoso por tener las aguas termales más calientes de Sudamérica y devenido en ciudad pujante con 30.000 habitantes, depende del Estado, el turismo y de grandes empresarios como Olmedo. Los demás, comerciantes, profesionales y prestadores de servicios, viven, o sobreviven en buena parte, del poroto, el ganado y en especial de la soja.


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Alfredo, presidente de Olmedo Agropecuaria, es un terrateniente tradicional; Gustavo Grobocopatel, titular de Los Grobo, es un enpresario de vanguardia. El primero tiene 75 años y un bajísimo perfil; el segundo 45 años y una encargada de prensa y relaciones públicas. Uno tiene sólo estudios primarios y el otro es profesor universitario. Ambas empresas y sus líderes tienen características muy diversas y casi ninguna semejanza.

SOJERO
El salteño tiene una fi rma familiar, es un productor de soja en tierras propias y en una región marginal para la agricultura (Salta). Por el contrario, el grupo con base en Carlos Casares está integrado por varias empresas, más de 70 familias accionistas y los cultivos agrícolas ocupan apenas el 20% de la actividad global, en la zona más productiva del país (además de Brasil, Uruguay y Paraguay) y casi exclusivamente en tierras alquiladas. El restante 80% es la prestación de servicios para terceros (logísticos, financieros, gestión de riesgo, desarrollo tecnológico) y la consultoría integrada.

Sin embargo, algo los emparenta. Gustavo Grobocopatel se hizo conocido hace unos años como “el rey de la soja”, aunque siempre se jactó de ser sólo propietario del know how: “Me dicen terrateniente pero en realidad soy un `sin tierra´”, repetía con humor en las entrevistas. Olmedo, que no quiere exposición ni suele dar entrevistas, es considerado hoy como el verdadero rey de la soja ante la decisión del Grupo Los Grobo de reducir la superfi cie sembrada con ese grano. Esto convierte al salteño en el mayor productor individual del país que cultiva en campos de su propiedad.


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Con más de 110.000 hectáreas dedicadas casi en su totalidad a la oleaginosa y altos rendimientos apuntalados por tecnología de punta, Olmedo sigue apostando a crecer en escala y ya supera a Los Grobo en la superfi cie dedicada al grano a nivel nacional. Y es que, como confiesa Gustavo Grobocopatel, que tenía previsto retroceder algún punto en su crecimiento de ventas en la campaña pasada: “Este año sembramos 100.000 hectáreas en la Argentina entre soja, maíz, trigo y girasol”.

Para el ingeniero, que es considerado un manager modelo y un cultor del valor del ‘conocimiento’, “cada vez son menos los productores que siembran y mayor la escala necesaria para soportar la presión impositiva”. Eso mismo pensó en las últimas tres décadas Alfredo Olmedo, que se dedicó a juntar dinero en varios negocios ‘ad hoc’ y adquirir campos y lotes en su ciudad y alrededores para apostar fuerte al capital tierra sin tener que alquilar.

Y a la vista de los más de u$s 50 millones de facturación que embolsa al año sólo con el poroto de soja que vende a las exportadoras, no equivocó la estrategia. Además, esas tierras que pudo comprar con dinero contante y sonante a precios bajísimos es un capital que siempre mantiene o incrementa su valor. En estricto off the record, un integrante de su círculo íntimo pinta claramente la visión de Olmedo: “Cuando era joven y se compró su primer avión –ahora tiene tres–, se dedicó a sobrevolar Salta y a elegir qué campos quería comprar”

En una zona del país donde abunda la pobreza y sobran las leguas de serranías de monte virgen y la llanuras bajas improductivas, una billetera holgada le cambia el presente a mucha gente con tierras pero sin futuro. Así, como un emprendedor de los bienes raíces en potencia y con la intención de adueñarse de ese suelo que había soñado como propio desde el aire, Alfredo Olmedo comenzó una dinámica de sumar hectáreas que todavía ejercita a sus 75 años. “Olmedo trabajaba de 5 a 23 horas todos los días. Vino a Salta cargado de ilusiones y todo lo que hoy tiene es producto de esfuerzo, trabajo y sacrificio”, comenta un allegado.

Algunos nacieron para vender; este empresario salteño, en cambio, es un comprador nato. Su estrategia para aumentar la escala de su negocio agropecuario ha sido comprar grandes extensiones con monte y desarrollarlas para implantar sus cultivos en lugar de adquirir menos hectáreas con riego a precios más altos. Así, dicen en su cercanía, logró duplicar sus campos en los últimos cinco años. Hoy, en números gruesos, sus campos del NOA no bajan de u$s 50 millones de cotización. Olmedo Agropecuaria es dueña de 98.000 hectáreas en los departamentos de Anta, Metán y Rosario de la Frontera (Salta), Santiago del Estero (donde también siembran legumbres) y Formosa, y arrienda cerca de 10.000 más en su zona de influencia.

En los campos de secano (sin riego artificial) logra rindes medios de 2.300 kilos por hectárea pero en los mejores terrenos, con un buen paquete tecnológico y si las lluvias acompañan en los momentos clave, llega a casi duplicar ese volumen a cosecha.

Olmedo cada año reinvierte parte de sus utilidades en la adquisición de más superficie para cultivo –hoy a un ritmo más medido que en el pasado– y tiene sus propios equipos e infraestructura para la siembra, cosecha, labores, transporte y acopio de los granos. Sin embargo, por su escala, también debe contratar herramientas, espacio en silos de terceros y máquinarias, que llegan de lugares tan distantes como Córdoba y Santa Fe. Con semejante nivel de tierras afectadas a la producción, sería antieconómico contar con todas las sembradoras, cosechadoras, tractores, tolvas, fumigadoras, camiones y acopios necesarios para trabajarlas y trasladar los granos hasta el puerto más cercano.

INICIOS
“A los 5 años él empezó a trabajar ordeñando vacas para el patrón de su papá, a los 12 no tenía para comer ni para estudiar y se vino desde Bouquet, Santa Fe, a Salta, solo, sin sus padres a trabajar porque no tenía para comer”. Con esas palabras detalla los inicios de su padre Alfredo Horacio Olmedo, uno de los tres herederos del patriarca, que hoy corre la carrera política hacia la Gobernación de Salta. Junior, como le dicen sus amigos, tiene 45 años, fue senador de su provincia y desde el 12 de diciembre pasado es diputado nacional por el bloque unipersonal ‘Salta somos todos’. Es el hijo más apegado al productor agropecuario, que siempre recibió apoyo para sus competencias en los deportes motor y al que bancó y todavía ayuda en su veloz ascenso político.

Sin embargo, el también empresario de 45 años no se queda atrás; tiene más de 1.100 hectáreas de olivares en La Rioja con más de 3.000 kilómetros de riego por goteo, un acuerdo comercial con la olivícola Nucete, también arrienda cerca de 30.000 hectáreas para producir soja y ya firmó un contrato con la japonesa Isuzu para traer los camiones y camionetas a Salta y ser el representante exclusivo en la Argentina a partir de junio próximo.

De la mano de sus consignas pro restitución del servicio militar obligatorio y sustentado en fondos propios para motorizar su campaña, Olmedo hijo avanza hacia su candidatura como el próximo gobernador salteño en 2011. A los otros dos hijos de Olmedo padre no les interesa el negocio familiar: Silvia vive en Salta y tiene una academia de inglés y Hernán vive en Londres y es accionista de un periódico. Alfredo arrancó trabajando con su padrino en un aserradero, después puso una mueblería, creció en ventas e influencias y con el tiempo tuvo estaciones de servicio, concesionarias de autos y motos.

Mucho de lo que ganó lo invirtió en tierras. Ahora es el mayor sojero individual de la Argentina y desde hace un tiempo, con su mujer Marta Fernández, apuntalan a su heredero que quiere manejar los destinos de la tierra de sus padres.

Lea el artículo completo en la última edición de Revista Fortuna

12/3/2010

Fuente:
http://fortunaweb.com.ar/alfredo-olmedo-el-verdadero-rey-de-la-soja/

Alfredo Olmedo, verdadero rey de la soja

Tiene 75 años, 110 mil hectáreas, tres aviones y es el mayor productor sojero individual con tierra propia. Sólo cursó la primaria pero duplicó sus campos en cinco años y Harvard estudia su caso. Las tierras que le dio el estado salteño y el hijo diputado que quiere ser gobernador. Por Patricio Ballesteros Ledesma Gustavo [...]




Ahora en Perfil.comTiene 75 años, 110 mil hectáreas, tres aviones y es el mayor productor sojero individual con tierra propia. Sólo cursó la primaria pero duplicó sus campos en cinco años y Harvard estudia su caso. Las tierras que le dio el estado salteño y el hijo diputado que quiere ser gobernador.


ALFREDO OLMEDO. Posee 110.000 hectáreas con emprendimientos agropecuarios.
Por Patricio Ballesteros Ledesma

Gustavo Grobocopatel abdicó. “Seguir diciéndome rey de la soja creéme que no tiene sentido. Podés decirme el Steve Jobs o el Bill Gates de la agroindustria que sería más propio”, aclara a FORTUNA. Con esta frase, el empresario confi rma que ha dejado su título. De allí que surja con más fuerza un productor diferente, único: Alfredo Olmedo, que cultiva soja y el bajo perfi l en igual proporción.

A diferencia de Los Grobo, MSU, El Tejar, La Redención- Sofro, Cresud y Adecoagro, este salteño no tiene socios y reina en su propio territorio. Además, hoy tiene en forma individual más superfi cie dedicada sólo a la oleaginosa que los otros “monarcas agropecuarios” y, por tener sus campos en el NOA, afronta un costo adicional de flete y factores climáticos adversos que hacen más complejo su planteo productivo. Pese a todo, sigue en el surco y con más de 350 empleados a cargo maneja el día a día de su negocio desde su pago: Rosario de la Frontera. Ese departamento, famoso por tener las aguas termales más calientes de Sudamérica y devenido en ciudad pujante con 30.000 habitantes, depende del Estado, el turismo y de grandes empresarios como Olmedo. Los demás, comerciantes, profesionales y prestadores de servicios, viven, o sobreviven en buena parte, del poroto, el ganado y en especial de la soja.


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Alfredo, presidente de Olmedo Agropecuaria, es un terrateniente tradicional; Gustavo Grobocopatel, titular de Los Grobo, es un enpresario de vanguardia. El primero tiene 75 años y un bajísimo perfil; el segundo 45 años y una encargada de prensa y relaciones públicas. Uno tiene sólo estudios primarios y el otro es profesor universitario. Ambas empresas y sus líderes tienen características muy diversas y casi ninguna semejanza.

SOJERO
El salteño tiene una fi rma familiar, es un productor de soja en tierras propias y en una región marginal para la agricultura (Salta). Por el contrario, el grupo con base en Carlos Casares está integrado por varias empresas, más de 70 familias accionistas y los cultivos agrícolas ocupan apenas el 20% de la actividad global, en la zona más productiva del país (además de Brasil, Uruguay y Paraguay) y casi exclusivamente en tierras alquiladas. El restante 80% es la prestación de servicios para terceros (logísticos, financieros, gestión de riesgo, desarrollo tecnológico) y la consultoría integrada.

Sin embargo, algo los emparenta. Gustavo Grobocopatel se hizo conocido hace unos años como “el rey de la soja”, aunque siempre se jactó de ser sólo propietario del know how: “Me dicen terrateniente pero en realidad soy un `sin tierra´”, repetía con humor en las entrevistas. Olmedo, que no quiere exposición ni suele dar entrevistas, es considerado hoy como el verdadero rey de la soja ante la decisión del Grupo Los Grobo de reducir la superfi cie sembrada con ese grano. Esto convierte al salteño en el mayor productor individual del país que cultiva en campos de su propiedad.


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Con más de 110.000 hectáreas dedicadas casi en su totalidad a la oleaginosa y altos rendimientos apuntalados por tecnología de punta, Olmedo sigue apostando a crecer en escala y ya supera a Los Grobo en la superfi cie dedicada al grano a nivel nacional. Y es que, como confiesa Gustavo Grobocopatel, que tenía previsto retroceder algún punto en su crecimiento de ventas en la campaña pasada: “Este año sembramos 100.000 hectáreas en la Argentina entre soja, maíz, trigo y girasol”.

Para el ingeniero, que es considerado un manager modelo y un cultor del valor del ‘conocimiento’, “cada vez son menos los productores que siembran y mayor la escala necesaria para soportar la presión impositiva”. Eso mismo pensó en las últimas tres décadas Alfredo Olmedo, que se dedicó a juntar dinero en varios negocios ‘ad hoc’ y adquirir campos y lotes en su ciudad y alrededores para apostar fuerte al capital tierra sin tener que alquilar.

Y a la vista de los más de u$s 50 millones de facturación que embolsa al año sólo con el poroto de soja que vende a las exportadoras, no equivocó la estrategia. Además, esas tierras que pudo comprar con dinero contante y sonante a precios bajísimos es un capital que siempre mantiene o incrementa su valor. En estricto off the record, un integrante de su círculo íntimo pinta claramente la visión de Olmedo: “Cuando era joven y se compró su primer avión –ahora tiene tres–, se dedicó a sobrevolar Salta y a elegir qué campos quería comprar”

En una zona del país donde abunda la pobreza y sobran las leguas de serranías de monte virgen y la llanuras bajas improductivas, una billetera holgada le cambia el presente a mucha gente con tierras pero sin futuro. Así, como un emprendedor de los bienes raíces en potencia y con la intención de adueñarse de ese suelo que había soñado como propio desde el aire, Alfredo Olmedo comenzó una dinámica de sumar hectáreas que todavía ejercita a sus 75 años. “Olmedo trabajaba de 5 a 23 horas todos los días. Vino a Salta cargado de ilusiones y todo lo que hoy tiene es producto de esfuerzo, trabajo y sacrificio”, comenta un allegado.

Algunos nacieron para vender; este empresario salteño, en cambio, es un comprador nato. Su estrategia para aumentar la escala de su negocio agropecuario ha sido comprar grandes extensiones con monte y desarrollarlas para implantar sus cultivos en lugar de adquirir menos hectáreas con riego a precios más altos. Así, dicen en su cercanía, logró duplicar sus campos en los últimos cinco años. Hoy, en números gruesos, sus campos del NOA no bajan de u$s 50 millones de cotización. Olmedo Agropecuaria es dueña de 98.000 hectáreas en los departamentos de Anta, Metán y Rosario de la Frontera (Salta), Santiago del Estero (donde también siembran legumbres) y Formosa, y arrienda cerca de 10.000 más en su zona de influencia.

En los campos de secano (sin riego artificial) logra rindes medios de 2.300 kilos por hectárea pero en los mejores terrenos, con un buen paquete tecnológico y si las lluvias acompañan en los momentos clave, llega a casi duplicar ese volumen a cosecha.

Olmedo cada año reinvierte parte de sus utilidades en la adquisición de más superficie para cultivo –hoy a un ritmo más medido que en el pasado– y tiene sus propios equipos e infraestructura para la siembra, cosecha, labores, transporte y acopio de los granos. Sin embargo, por su escala, también debe contratar herramientas, espacio en silos de terceros y máquinarias, que llegan de lugares tan distantes como Córdoba y Santa Fe. Con semejante nivel de tierras afectadas a la producción, sería antieconómico contar con todas las sembradoras, cosechadoras, tractores, tolvas, fumigadoras, camiones y acopios necesarios para trabajarlas y trasladar los granos hasta el puerto más cercano.

INICIOS
“A los 5 años él empezó a trabajar ordeñando vacas para el patrón de su papá, a los 12 no tenía para comer ni para estudiar y se vino desde Bouquet, Santa Fe, a Salta, solo, sin sus padres a trabajar porque no tenía para comer”. Con esas palabras detalla los inicios de su padre Alfredo Horacio Olmedo, uno de los tres herederos del patriarca, que hoy corre la carrera política hacia la Gobernación de Salta. Junior, como le dicen sus amigos, tiene 45 años, fue senador de su provincia y desde el 12 de diciembre pasado es diputado nacional por el bloque unipersonal ‘Salta somos todos’. Es el hijo más apegado al productor agropecuario, que siempre recibió apoyo para sus competencias en los deportes motor y al que bancó y todavía ayuda en su veloz ascenso político.

Sin embargo, el también empresario de 45 años no se queda atrás; tiene más de 1.100 hectáreas de olivares en La Rioja con más de 3.000 kilómetros de riego por goteo, un acuerdo comercial con la olivícola Nucete, también arrienda cerca de 30.000 hectáreas para producir soja y ya firmó un contrato con la japonesa Isuzu para traer los camiones y camionetas a Salta y ser el representante exclusivo en la Argentina a partir de junio próximo.

De la mano de sus consignas pro restitución del servicio militar obligatorio y sustentado en fondos propios para motorizar su campaña, Olmedo hijo avanza hacia su candidatura como el próximo gobernador salteño en 2011. A los otros dos hijos de Olmedo padre no les interesa el negocio familiar: Silvia vive en Salta y tiene una academia de inglés y Hernán vive en Londres y es accionista de un periódico. Alfredo arrancó trabajando con su padrino en un aserradero, después puso una mueblería, creció en ventas e influencias y con el tiempo tuvo estaciones de servicio, concesionarias de autos y motos.

Mucho de lo que ganó lo invirtió en tierras. Ahora es el mayor sojero individual de la Argentina y desde hace un tiempo, con su mujer Marta Fernández, apuntalan a su heredero que quiere manejar los destinos de la tierra de sus padres.

Lea el artículo completo en la última edición de Revista Fortuna

12/3/2010

Fuente: http://fortunaweb.com.ar/alfredo-olmedo-el-verdadero-rey-de-la-soja/

Olmedo quiere gobernar Salta con el PRO y el PJ Federal








Hubo un acuerdo de palabra entre las partes. Negociaciones.

Por Ramón Indart (*) | 16.11.2010 | 16:04
Alfredo Olmedo quiere ser gobernador de Salta. | Foto: Cedoc
El diputado Alfredo Olmedo parece que no sólo se queda en declaraciones explosivas contra el matrimonio igualitario. El salteño aspira a ser gobernador de su provincia. Y para eso va a tener quien lo ayude. Es que el PRO, el Peronismo Federal -con Juan Carlos Romero a la cabeza- y el PTS acompañarían al legislador del partido en su cruzada para sacar del poder a Juan Manuel Urtubey, del FPV.

Fuentes salteñas de los tres sectores confirmaron esta alianza a Perfil.com, al igual que el propio Olmedo, quien reconoció las negociaciones. El acuerdo es de palabra y todo se cerraría la próxima semana. Dado que en Salta se realizarán las elecciones provinciales el próximo 10 de abril, los acuerdos deberán cerrarse a fines de diciembre, por lo que los partidos trabajan contra reloj.

"Yo voy con partido propio que es Salta Somos Todos. No descarto un frente electoral con el PRO, el PF y el PRS. Está todo cerrado pero lo haremos público en los próximos días", reconoció Olmedo a este portal. Fuentes cercanas a Romero admitieron que ya hubo negociaciones y que si el ex gobernador no se presenta como candidato apoyará el Frente que lleve a Olmedo como candidato a la gobernación.

Apoyo PRO. Rodolfo De Angelis, operador del partido que lidera Mauricio Macri en Salta también admitió las negociaciones entre los partidos para enfrentar a Urtubey: "Es el único candidato opositor al gobierno de Urtubey. Buscamos valores que compartamos, cambios en la política, gente nueva", explicó brevemente a este portal.


Polémico. El diputado Olmedo cobró notoriedad durante el debate por el matrimonio igualitario. Frases como "tengo cola cerrada y mente abierta", hicieron que la opinión pública hable de él. Además aseguró que los homosexuales "no son naturales". La polémica se encendió aún más cuando se lo vio en el boliche nocturno de Cocodrilo, en la Capital Federal. En los últimos meses además impulsó el regreso del servicio militar obligatorio.

Fuente:
http://www.perfil.com/contenidos/2010/11/16/noticia_0015.html

sábado, 8 de enero de 2011

LOCALIZAN JORNALEROS ESCLAVIZADOS EN ARGENTINA

Localizan a 500 jornaleros esclavizados en campos de soja en Argentina
Las autoridades argentinas localizaron en los últimos días a al menos 500 campesinos que realizaban trabajo esclavo en campos de soja y maíz en la rica pampa húmeda argentina, informó este sábado el ministerio federal de Trabajo.

Las autoridades argentinas localizaron en los últimos días a al menos 500 campesinos que realizaban trabajo esclavo en campos de soja y maíz en la rica pampa húmeda argentina, informó este sábado el ministerio federal de Trabajo.

El último operativo judicial permitió localizar el viernes a unos 276 campesinos que realizaban tareas en condiciones de "reducción a la servidumbre" en tres explotaciones agrícolas en la provincia de Buenos Aires, el corazón de la pampa húmeda, indicó el organismo estatal.

En el mayor establecimiento rural de los tres detectados, de la compañía Status Ager, situado cerca de la localidad de Ramallo (195 km al norte), unos 150 campesinos, incluidos nueve menores, "estaban reducidos a la servidumbre" y vivían "en casillas de chapa a pleno sol sin instalaciones eléctricas ni elementos de seguridad", detalló el ministerio.

Los inspectores encontraron comida en mal estado en una jaula para guardar carne vacuna, que estaba colgada "por encima de recipientes para fumigación".

Los restantes 126 peones rurales fueron hallados en otros dos campos de la pampa húmeda, en condiciones laborales similares.

A los jornaleros les habían prometido una paga de 2.700 pesos (675 dólares) por héctarea desflorada pero, al llegar a los campos, esa cifra se redujo a 1.300 pesos (325 dólares), aunque también les descontaban la comida, según denunciaron.

La mayoría de los campesinos eran originarios de las norteñas provincias de Santiago del Estero y Tucumán.

Status Ager es productora de semillas de soja y maíz y sus cultivos abarcan 6.500 hectáreas que exporta a Europa, Estados Unidos y Canadá, según su página web.

Argentina es el tercer exportador mundial de soja (le reporta unos 6.000 millones de dólares anuales), el segundo de maíz y el cuarto de trigo.

La soja, cuyos cultivos abarcan unos 18 millones de hectáreas, es a la vez el principal producto de exportación de Argentina.
Fuente:
Agence France-Presse, actualizado: 08/01/2011
http://noticias.latam.msn.com/ar

viernes, 7 de enero de 2011

jueves, 6 de enero de 2011

miércoles, 5 de enero de 2011

El inquilino - Roman Polanski - 1976









El nuevo inquilino de un apartamento descubre que su casa es un auténtico descenso a los infiernos.

ROMAN POLANSKI hace en este film magistral una extraordinaria combinación del horror más espeluznante y de un muy perverso sentido del humor. Interpreta a Trelkovsky, un hombre que alquila un viejo y siniestro apartamento poseedor de una macabra historia: su anterior inquilina se suicidó lanzándose al vacío desde la ventana de la habitación. La mejor amiga de esa desafortunada joven será la úica capaz de arrojar una luz esclarecedora sobre esta tenebrosa situación. Y ojalá que lo haga antes de que POLANSKI decida también poner fin a su vida

Calificación: No recom. menores de 18 años
Duración: 119 minuto
___________________














El Quimerico Inquilino (1976)
Martes, 03 de Marzo de 2009 por Oscar Navales
Título Original: Le Locataire
Año: 1976
Nacionalidad: Francia
Duración: 120 min.
Director: Roman Polanski
Guión: Gerard Brach y Roman Polanski según la novela “El Quimerico Inquilino”, de Roland Topor.
Actores: Roman Polanski, Isabelle Adjani, Melvyn Douglas, Jo Van Fleet, Bernard Fresson, Lila Kedrova

El joven Trelkovski logra encontrar un destartalado piso de alquiler con un precio algo elevado, y cuya anterior inquilina, Simone Choule, agoniza en un hospital tras haberse arrojado por una de las ventanas de la vivienda. Trelkovski no tarda en darse cuenta de las peculiaridades de sus vecinos y de su insistencia algo sospechosa en acostumbrarle progresivamente a los hábitos de Simone, llegando a provocarle un conflicto de identidad.

Bajo la aparente sencillez de lo narrado en “El Quimerico Inquilino” se esconde una densidad que le era muy querida a su director, Roman Polanski, sobre todo en sus películas de las décadas de los 60 y los 70. Es de rigor mencionar dos: “Repulsión” (Repulsión, 1965), y “ La Semilla del Diablo” (Rosemary´s Baby, 1968) con las que la presente mantiene no pocos puntos de contacto.

La película de Polanski adapta con bastante fidelidad (si la memoria no me traiciona, ya que la leí hace bastantes años) la novela de Roland Topor, y se apodera de su estructura narrativa circular, que es la principal baza que tiene el relato para generar una sensación obsesiva y claustrofóbica en el lector/espectador: a diferencia de otras películas o novelas con estructuras similares, la de Polanski y la de Topor, respectivamente, transmiten contundentemente una sensación de inmersión del protagonista del relato en una especie de agujero negro, que le atrae lenta pero irremisiblemente. El espectador/lector tiene en todo momento la sensación de que conforme avanza la narración la circularidad de la misma se va haciendo más evidente: todos los pequeños elementos que conforman la historia hacen converger a esta hacia una conclusión inevitable.
Trekolvski (Roman Polanski), el joven protagonista de la historia, se erige en una especie de reflejo de ciertos aspectos de la sociedad de su tiempo, que además recuerdan, y no poco, al contexto social actual que se vive en todo el mundo: Trelkovski encuentra un piso de alquiler en un estado lamentable y a un precio que intenta regatear desesperadamente (sin resultados, pero aguzando su ingenio y picardía); el Sr. Zi (Melvyn Douglas), propietario del mismo, intenta (cínicamente) hacer consciente al joven de la suerte que tiene de haber encontrado un piso, pues “no es nada fácil”, y además es “un edificio respetable”; el carácter de emigrante polaco del protagonista es otro de los aspectos que salen a relucir en varios momentos del film, haciendo hincapié en la facilidad que tienen las comunidades que se forman en cualquier ciudad para sospechar de las personas extranjeras. Con estas perspectivas, el protagonista vive (más bien malvive) como puede en ese cochambroso espacio y con unos vecinos obsesivos y obsesionantes que le hacen la vida imposible. Los esforzados intentos de Trelkovski por pasar desapercibido en el edificio siempre degeneran en estruendosas (pero involuntarias) maneras de hacerse notar, extrayendo Polanski un humor muy peculiar de semejantes situaciones.
Seguro que más de un espectador, durante el visionado del film, ve reflejada su propia existencia en la de Trelkovski, ya que la película de Polanski no hace más que partir de un contexto cotidiano, completamente reconocible para cualquiera, para, a partir de la construcción visual de atmósferas, la definición del extraño comportamiento de los personajes, o el uso del sonido, desviar la percepción del espectador hacia la raíz netamente surreal de esa cotidianidad.

Respecto al cariz (malsanamente) humorístico de muchas situaciones y de muchos personajes, me parece interesante señalar una posible influencia, o adhesión inconsciente, al universo Felliniano: Polanski se revela tan hábil como el director nacido en Rímini a la hora de seleccionar actores para el reparto, aportando cada uno con sus peculiaridades físicas o expresivas un granito de arena definitivo al conjunto de la película. La tendencia a la hora de seleccionar los rostros, cuerpos, dicciones en el habla, etc... va indiscutiblemente asociada al tono cómico que el director busca y encuentra para su película. Quién haya visto algunas caricaturas de Fellini en relación a sus trabajos cinematográficos (o al margen de estos) puede llegar a percibir un parecido evidente. Llegando aún más lejos casi aseguraría que Polanski llega a doblar las voces originales de sus actores, sustituyéndolas por otras más acordes con sus intenciones; ej.: el prefecto de policía y su voz exageradamente nasal, algo que, por supuesto, llevó a la práctica antes y con brillantez el director riminés.
Como muestra del acierto de Polanski a la hora de seleccionar actores, mencionar la incursión del propio director en el papel de Trelkovski, aprovechando notablemente su físico algo alelado, del que ya había sacado buen partido en su película “El Baile de los Vampiros” (Fearles Vampire Killers, 1967), y la del actor que interpreta al amigo más chulesco de Trelkovski: es interesante destacar la secuencia, delirante, en la que aquel invita a Trelkovski a su piso y le muestra el camino a seguir a la hora de tratar a sus vecinos, escuchando a todo volumen una marcha militar mientras saborea una cerveza y haciendo un alarde de injustificada inhumanidad cuando un vecino le pide tímidamente que baje el volumen por que su mujer está enferma, a lo que el perverso personaje responde: ¿Y qué tengo que hacer? ¿Dejar de vivir?

Del mismo modo que la peculiaridad de las voces y acentos de los personajes de la película es trabajada a fondo, Polanski también trabaja minuciosamente el apartado sonoro de la misma: el goteo perpetuo de agua que cae rítmicamente en algún lugar del interior del piso del protagonista, que se hace audible prácticamente en todas las secuencias en las que ese espacio tiene protagonismo; o el momento en el que, debido al ruido que están armando los amigos de Trelkovski en la pequeña fiesta de inauguración de su piso, un vecino acude a regañarle enérgicamente, y Polanski diferencia la sonoridad de las voces de ambos personajes: la voz de Trelkovski tiene una sonoridad pareja a la del resto de personajes que aparecen en la secuencia, pero en cambio, las palabras de su vecino tienen una sonoridad especial y muy agresiva. El silencio y el ruido son el eje sobre el que están construidas algunas secuencias, incluida la mencionada de la fiesta abortada, en la que una vez el piso es desalojado por su amigos, Trelkovski se esfuerza torpemente (y infructuosamente) en recoger las cosas sin armar jaleo.
La configuración decorativa del interior del piso, con el horrible papel de las paredes, las constantes grietas en las mismas, la ausencia de lavabo (lo que lleva a uno de los integrantes de la fiesta a miccionar en la cocina, provocando con ello el delirio etílico de sus amigos) y otros detalles, internan al film en un surrealismo cotidiano.

En “El Quimerico Inquilino” cohabitan un mínimo de tres posibles relatos: uno, que podríamos considerar como más objetivo que los otros dos, desde el punto de vista narrativo, en el que Trelkovski es víctima de las maquinaciones de una sociedad enferma (representada mayormente por sus vecinos, aunque también por otros personajes) que lo empuja a la fatalidad; otro, que podríamos denominar subjetivo narrativamente, en el que Trelkovski es el artífice de sus miedos, que crecen conforme avanza la película, y en el que finalmente es víctima de la paranoia que se ha auto-generado el mismo ; y el último posible relato vendría a entrelazar las dos mencionadas vertientes (objetiva y subjetiva) en una sólida pero indescifrable ambigüedad narrativa, siendo de las tres la opción más radical, ya que permite lecturas en los dos sentidos (objetivo y subjetivo) al mismo tiempo, y en la que símbolos como los jeroglíficos egipcios que encuentra Trelkovski en unas paredes en un momento concreto hacia el final del film sugerirían incluso el influjo de fuerzas invisibles que tuercen irremediablemente la existencia del personaje.

Es obligado destacar la excelente fotografía del maestro de la luz Sven Nykvist, que logra plasmar luminicamente el viaje que lleva de la luz a la oscuridad a Trelkovski.
Algunas conocidas películas de los últimos años han adoptado no pocos elementos de esta película de Polanski. La menos importante (y que a mi personalmente me parece muy mediocre) sería “La Comunidad”, de Alex de la Iglesia; y con resultados mucho más destacables dos películas que se encuentran entre lo mejor de sus respectivos realizadores: la genial “Carretera Perdida” (Lost Highway, 1997, David Lynch) y la excelente “Barton Fink" (Idem, Joel Coen, 1991). La película de Lynch adopta un estructura narrativa similar, aunque más retorcida todavía que la de “El Quimerico Inquilino”, además de trabajar esos objetos o elementos que actúan como “ecos” en la narración, es decir, los que sugieren que la situación que vive el protagonista ya ha sido vivida antes por otra persona, o quizá por la misma, por que en la película de Lynch su protagonista sufre un trastorno múltiple de personalidad. En cambio, la película de los hermanos Coen adopta del film de Polanski el ambiente claustrofóbico y la predominancia de secuencias filmadas en interiores, y un interior, el de la habitación de hotel del protagonista, Barton Fink (John Turturro), decorado de una forma muy similar al del piso de Trelkovski.



Fuente:
1) http://www.taringa.net
2) http://www.klownsasesinos.com